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En este caso el captador aprovecha la superficie del terreno disponible en la parcela de la vivienda. Un serpentín flexible, enterrado a unos 60 cm. de profundidad, conduce el líquido refrigerante a través de su jardín recogiendo el calor acumulado en la tierra por el sol, la lluvia y el viento, para después, trasladarlo a la bomba de calor.





