Es posible utilizar la energía
que la tierra recibe del sol, de la lluvia o del aire. Un sistema
de calefacción geotérmica está formado por
captadores enterrados en el exterior de la vivienda (horizontal,
vertical o de capa freática), un circuito emisor en el
interior (suelo radiante, radiadores o convectores) y una Bomba
de Calor que une las dos redes. El funcionamiento de la bomba
de calor se basa en un circuito frigorífico invertido:
El
evaporador (interior del frigorífico), que recupera la
energía calorífica mediante el fluido frigorífico
corresponde a los captadores enterrados en el exterior de la casa.
El generador,
formado por el compresor, que transporta la energía calorífica
del suelo hacia la vivienda.
El condensador
(la rejilla trasera del frigorífico), que aporta el calor
a los emisores.
Energía extraída
del suelo
Con la misma instalación se
dispone también de agua caliente sanitaria y, al tratarse
de un sistema reversible, de refrigeración. Es posible,
además, utilizar la bomba de calor para calentar el agua
de la piscina.
Tres modos diferentes de captación:
Horizontal,
una malla de tuberías se entierra en el jardín a
una profundidad de 60 cm. a más sencilla y económica.
Puede utilizarse el jardín con normalidad, respetando algunas
normas. Se precisa entre el 150 y 200 % de la superficie a calefactar.
Vertical, una
o varias perforaciones en las que se entierran tuberías
por las que circula agua. Es la de más rendimiento y la
que necesita menos espacio.
Usando corrientes
subterráneas de agua, el de más rendimiento si se
dispone de esta posibilidad.
Confort y economía
La combinación de suelo radiante
y de una bomba de calor geotérmica produce una climatización
de gran confort, limpia, invisible, sin necesidad de almacenar
combustibles y sin olores.
La misma instalación produce calefacción en invierno
y refrigeración en verano.
La economía de funcionamiento, sencillez de uso, y sus amplias
posibilidades de regulación y control lo convierten en un sistema
idóneo para cualquier vivienda o construcción individual.
Los costes de instalación son comparables con los de un sistema
convencional.